dimarts, 18 de març de 2014

Sex-Shop (Víctima de Grey)



Era su primera visita a un sex-shop. Hasta ese momento nunca tuvo el valor suficiente para cruzar el umbral de ningún establecimiento de este tipo. Toda la información que acumulaba provenía de páginas web que le obsequiaron con una gran colección de spyrware , malware, troyanos, gusanos y demás fauna cibernética imposible de combatir. Además, como daños colaterales derivados, el ordenador cobraba vida propia mostrándole continuamente tetas, culos y penes que se abrían en ventanas emergentes sin previo aviso, obligándole a utilizar su ordenador lejos de miradas indiscretas. 



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